Las flatulencias o gases intestinales son de las cosas mas vergonsosas que hay ya que todo el mundo le teme a expulsar los gases ya sea por el olor o el ruido que producen, mucha gente se los aguanta cosa que no es sana. Los expertos afirman que se tienen flatulencias por muchas razones entres ellas la mala alimentación y digestión de los alimentos.
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La flatulencia consiste en la distensión de estómago o intestinos debido a la acumulación de gases. Estos pueden tener origen gástrico o intestinal. En el primer caso se eliminan mediante eructos, y en el segundo se expulsan por vía anal.
La acumulación de gases provoca la dilatación de las paredes gástricas, intestinales y abdominales, lo que provoca hinchazón y molestias que, en ocasiones, pueden ser graves.
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Causas
Algunos alimentos ricos en fibra, carbohidratos, celulosa, proteínas y grasas, junto con las bebidas gaseosas, pueden provocar la acumulación de gases en el estómago y el intestino. También pueden tener su origen en ciertos fármacos o en patologías digestivas moderadas o severas, como las úlceras gástrica y duodenal y la dispepsia intestinal.
Sin embargo, ciertos factores relacionados con la calidad de vida, como el estrés, la ansiedad o el nerviosismo, favorecen la aceleración el ritmo intestinal y una mayor deglución de aire. El estreñimiento también influye en la acumulación de gases, ya que las heces acumuladas los generan.
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Prevenciones
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La flatulencia se puede prevenir o mejorar mediante una alimentación adecuada, evitando comidas copiosas, muy condimentadas o fuertes, así como reduciendo la toma de bebidas gaseadas y mejorando la digestibilidad de los alimentos que se consideran flatulentos (ciertas verduras y todas las legumbres) mediante la técnica culinaria y la condimentación más apropiadas.
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Con ellos hay que ser leales. Basta de quererlos en privado y despreciarlos en público. Por ahora practique estos consejos, si lo sorprenden haciéndolos diga que son para una prima.
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Recomendaciones dietéticas
Una alimentación variada y conforme con las exigencias de una dieta equilibrada.
Comer de forma ordenada (primero, segundo y postre), en ambiente tranquilo y sin interferencias (televisión, radio, prensa, etc.), respetando los horarios de un día para otro y sin saltarse ninguna.
Se recomienda masticar bien los alimentos, comer y beber despacio los líquidos, muy en especial las bebidas gaseadas.
Una alimentación variada y conforme con las exigencias de una dieta equilibrada.
No realizar comidas demasiado condimentadas
Evitar los alimentos o platos muy grasos: alimentos fritos y rebozados mal elaborados (con exceso de aceite), guisos y estofados grasos, salsas con exceso de grasa (nata, mantequilla, manteca, tocino, quesos fuertes…), pastelería y bollería grasas (de hojaldre u hojaldradas, de masa quebrada, con mantequilla, cremas de nata, moka, chocolate, etc.).
Cocer bien la pasta para que no dé lugar a molestias digestivas y procurar evitar el pan recién horneado tipo baguette, las verduras flatulentas, así como las legumbres cocinadas enteras con ingredientes grasos de origen animal.
El yogur contiene bacterias que ayudan a equilibrar la flora del intestino por lo que están especialmente recomendados.
Sustituir el café, el descafeinado y el té por infusiones de menta, anís, salvia o de hinojo o bien añadir unos granos de anís verde, hinojo o comino a una infusión de manzanilla, ya que ayudan a la digestión, y de hierbabuena, que relaja los músculos del colon (intestino grueso), lo que ayuda a aliviar la molestia del exceso de gases.
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En caso de estreñimiento, no se deben efectuar cambios bruscos en la dieta en cuanto a su contenido en fibra, ya que pueden crear más gases y dolores intestinales, incluso diarreas. Lo conveniente es introducir progresivamente los alimentos ricos en fibra: verduras cocinadas enteras o en puré sin pasar por el chino o el pasapurés y ensaladas, frutas frescas, legumbres cocinadas según las orientaciones que se han mencionado, cereales integrales, frutos y frutas secas.
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