El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta al organismo, al estado de ánimo y a la manera de pensar, de concebir la realidad. Afecta al ciclo normal de sueño-vigilia y alimentación. Se altera la visión de cómo uno se valora a sí mismo (autoestima), y la forma en que uno piensa.
|
Es importante aclarar que un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza, que puede ser considerado como una reacción normal ante un acontecimiento negativo (pérdida de un ser querido, divorcio, etc). Sin embargo, si dicho estado se prolonga en el tiempo o sus síntomas se agravan, impidiendo el desarrollo adecuado de la vida cotidiana, puede llegar a convertirse en un trastorno depresivo, de ahí la importancia de que la persona reciba un tratamiento adecuado.
Con frecuencia podemos leer u oír que la depresión podría estar relacionada con un mal funcionamiento del sistema límbico cerebral. El sistema límbico es el nombre que se utiliza para englobar un conjunto de estructuras cerebrales que sabemos que están relacionadas con la vivencia de las emociones y la manifestación de los sentimientos. Gran parte de las áreas cerebrales (corteza cingular, núcleo del rafe, amígdala, hipocampo) forman parte del llamado sistema límbico.
Sin embargo, ningún trastorno cerebral es específico para entender la depresión. La medicina actual sigue teniendo graves problemas para estudiar las enfermedades relacionadas con el cerebro. ¿Por qué? La vía ideal para saber qué pasa cuando hay una enfermedad es extraer un trozo del tejido afectado (es lo que se llama una biopsia) y comparar ese tejido enfermo con un tejido similar pero de una persona no enferma.
El gran problema con que se encuentra la psiquiatría (y la neurología) es que no es posible realizar biopsias en el cerebro. Si extrajéramos un trozo de cerebro (biopsia cerebral) produciríamos un perjuicio superior al beneficio.
No hay ninguna lesión cerebral que esté presente en todas las personas afectadas de una depresión, ni ninguna lesión cerebral que sólo pueda encontrarse en estas personas. Estos dos hechos (puede haber o no lesión, y si la hay, puede ser una depresión o puede ser otra enfermedad) motivan a decir que, por ahora, los conocimientos existentes respecto a cuáles estructuras cerebrales pueden estar relacionadas con la depresión, tienen una utilidad muy limitada en la práctica clínica diaria.
|
|
|
La depresión en los adultos mayores plantea un problema cada vez más importante para la salud pública. Si bien la enfermedad es altamente tratable, los adultos mayores de la comunidad no suelen recibir el tratamiento adecuado. Por este motivo la depresión en edad avanzada podría constituir uno de los objetivos de los programas de prevención de enfermedades.
|
| |
Subir
¿Qué alternativas tienen los psiquiatras para estudiar el cerebro?
En primer lugar está la alternativa de estudiar directamente el cerebro de pacientes depresivos fallecidos. Es decir, realizar una necropsia (o autopsia). Esto permite el estudio cerebral macroscópico (forma, tamaño, aspecto) y microscópico.
Es posible también estudiar la forma y el tamaño del cerebro y de algunas áreas cerebrales de un tamaño relativamente grande, mediante las denominadas técnicas de neuroimagen estructural (TAC –o escáner- y resonancia magnética). Estas pruebas sirven para investigación, pero por ahora no sirven para realizar el diagnóstico de depresión.
Por otro lado existen las denominadas técnicas de neuroimagen funcional (SPECT y PET) la actividad cerebral global o de determinadas áreas cerebrales. Para ello se introducen en la vena sustancias que se dirigen a zonas específicas del cerebro. Posteriormente, mediante sofisticados aparatos, puede conocerse en qué zonas del cerebro se han acumulado estas sustancias. Así, por ejemplo, si sabemos que una sustancia que hemos introducido en la vena de un paciente se acumula donde hay células trabajando a gran escala, podremos decir que en tal paciente (por ejemplo, un deprimido) en esa zona del cerebro (por ejemplo, en el hipotálamo) hay una gran actividad cerebral. Estas pruebas, por el momento, sólo sirven para investigación; por ahora tampoco sirven para realizar el diagnóstico de depresión.
Subir
|