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EDITORIAL
Recibir un tratamiento integral y eficaz
permite retardar o reducir la discapacidad que produce una
enfermedad y por ende dar al paciente más actividad e independencia
funcional por un tiempo mayor. Aunque en la última década han
aparecido nuevas alternativas terapéuticas que permiten un mejor
control de la enfermedad de Parkinson, el manejo multidisciplinario
e integral de cada paciente garantiza los mejores resultados. La
enfermedad de Parkinson afecta las zonas del cerebro encargadas del
control y la coordinación del movimiento, así como del mantenimiento
del tono muscular y de la postura. Se caracteriza por tres síntomas
principales: temblor, rigidez (falta de flexibilidad de los
músculos) y bradiquinesia (dificultad para iniciar el movimiento,
con lentitud y torpeza de los movimientos voluntarios).
Habitualmente la enfermedad inicia entre los 50 y 65 años de edad,
pero en forma ocasional se le puede ver en pacientes de menor o
mayor edad. En esta Carta de la Salud se hace una revisión
completa de las características de la enfermedad, los principales
medicamentos utilizados en su tratamiento, las alternativas de
manejo quirúrgicos y algunas recomendaciones muy útiles para
practicar.
Yuri Takeuchi, M.D. Neuróloga
FCVL
| ¿QUÉ TAN
FRECUENTE ES LA ENFERMEDAD DE
PARKINSON? |
No es un enfermedad
rara. Las estadísticas mundiales indican que hay aproximadamente 100
casos de enfermedad de Parkinson por cada 100.000 habitantes (uno
por ciento de la población) y que afecta a 2 de cada 1000 personas
entre los mayores de 65 años. En Colombia, el estudio de
enfermedades neurológicas realizado en 1996 mostró una prevalencia
de enfermedad de Parkinson de 4.7 por 1000 habitantes, que es más
alta de la referida en otros países. El incremento en la expectativa
de vida al nacer en la población general hará que la enfermedad de
Parkinson se observe con mayor frecuencia en nuestra sociedad.
| ¿QUÉ OCASIONA LA
ENFERMEDAD? |
La enfermedad de
Parkinson se produce por una degeneración y pérdida de las neuronas
que producen la dopamina en un área del cerebro llamada substancia
nigra (SN). Al disminuir el contenido de dopamina en los núcleos
cerebrales, resulta una inhibición de las neuronas motoras
corticales. La causa de esta muerte o deterioro celular se desconoce
hasta la actualidad a pesar de importantes avances en el
conocimiento sobre la enfermedad. Muchos investigadores creen
que una combinación de cuatro mecanismos - daño oxidativo, toxinas
ambientales, predisposición genética y envejecimiento acelerado -
finalmente se identificarán como causas de la enfermedad.
| ¿EXISTEN OTRAS
FORMAS DE PARKINSONISMO? |
Se habla
de parkinsonismo cuando otra enfermedad, medicamento o tóxico,
produce manifestaciones similares al Parkinson. Algunas enfermedades
degenerativas, la presencia de múltiples trombosis cerebrales por
arteroesclerosis, la exposición a tóxicos ambientales, los
trastornos metabólicos o la ingesta de ciertos medicamentos son
causa de parkinsonismo. Estos medicamentos pueden producir síntomas
que simulan el Parkinson en una persona que no lo padece, o agravan
los ya existentes en una persona que sí sufre la enfermedad. Los que
con más frecuencia lo producen son la metoclopramida utilizado para
el vomito, la cinaricina y la flunarizina usados como
antivertiginosos, los neurolépticos o antipsicóticos indicados en
Psiquiatría y el diltiazen y la reserpina para el tratamiento de
hipertensión arterial. No existe evidencia suficiente sobre la
relación entre traumas craneanos y el Parkinson.
| ¿QUIÉN DESARROLLA
LA ENFERMEDAD DE PARKINSON? |
La
enfermedad de Parkinson ataca a hombres y mujeres casi por igual y
no tiene una distribución social, económica o geográfica en
particular. Algunos estudios demuestran que los afroamericanos y los
asiáticos son menos susceptibles que los blancos de desarrollarla,
sin embargo no se ha podido explicar esta menor incidencia en
ciertas poblaciones. Se debe asumir que todas las personas tienen
una probabilidad similar de padecer la enfermedad de Parkinson.
La enfermedad de Parkinson afecta usualmente a las personas
mayores de 50 años. La edad está claramente relacionada con el
inicio de los síntomas, cuya edad promedio de aparición es de 60
años. Sólo 5 a 10 por ciento de los pacientes por debajo de 40 años
de edad, desarrollan la enfermedad (Parkinson precoz).
| ¿CUÁLES SON SUS
SÍNTOMAS PRINCIPALES? |
Debido a que
los primeros síntomas de la enfermedad de Parkinson son sutiles y
aparecen paulatinamente, suelen ser los amigos o familiares los
primeros en darse cuenta de los cambios iniciales. Por ejemplo,
notar que la cara de la persona no tiene su expresión habitual o que
los movimientos del cuerpo son inseguros y muy lentos. En este
período temprano de la enfermedad el paciente tan sólo presenta
síntomas menores como cambios en la voz, en la escritura o del ánimo
sin causa específica. Los síntomas con frecuencia inician en un lado
del cuerpo y a medida que progresan se hacen bilaterales. La
enfermedad no afecta a todas las personas por igual, progresa en
algunas con rapidez y marcada discapacidad, mientras que en otras
causa sólo una leve o moderada limitación en sus funciones. Los
principales síntomas de la enfermedad son:
Temblor:
Es el síntoma más característico y usualmente el que lleva al
paciente a buscar ayuda médica. Se diferencia fácilmente de otras
formas de temblor que tienen pronóstico y tratamiento diferente.
Este temblor muestra al paciente como si estuviera “contando
monedas”, es rítmico y más evidente cuando la mano está en reposo o
cuando la persona está sometida a tensión, desaparece durante el
sueño y mejora con el movimiento intencional. A medida que progresa
la enfermedad, el temblor puede comenzar a interferir con las
actividades cotidianas como vestirse o comer. Algunos pacientes no
tienen temblor: esta forma clínica se llama Parkinson aquinético.
Rigidez: La rigidez muscular (falta de flexibilidad)
es otro síntoma cardinal de la enfermedad. Los pacientes notan
dificultad para levantarse de una silla o darse la vuelta en la
cama; los movimientos se perciben lentos y entrecortados, lo que se
conoce como “rigidez en rueda dentada". La expresión facial se
encuentra disminuida dando un aspecto de máscara.
Bradicinesia: Bradicinesia o hipocinesia es la
lentitud para realizar los movimientos o la dificultad para
iniciarlos; este síntoma puede aparecer al mismo tiempo que la
rigidez. La persona nota que los movimientos corporales requieren
cierto grado de esfuerzo y que, por ejemplo, cuando detiene la
marcha le es difícil reanudarla con la sensación de que los pies
están pegados al suelo. En los casos más avanzados aparece una
tendencia a caminar con pasos cortos y apresurados, arrastrando los
pies, cuerpo y la cabeza inclinados hacia delante con tendencia a
mantener las rodillas y los codos flexionados, lo que se conoce como
“marcha festinante”. Esta inestabilidad postural que acompaña a la
mayoría de los pacientes explica porqué ellos con frecuencia pierden
el equilibrio y se caen.
Otros síntomas:
Dificultad para la deglución: Los músculos y los
mecanismos de coordinación utilizados para tragar pueden afectarse
en etapas tardías de la enfermedad, resultando en malnutrición y en
el riesgo de bronco aspiración. Cambios en el habla y la
escritura: Es frecuente que los pacientes con Parkinson tengan
problemas en el habla ya sea porque la voz tiene bajo volumen
(hipofonía) o el habla es monótona y mal entonada (disprosodia).
Algunos de ellos repiten las palabras, hablan demasiado rápido o
dudan al comenzar a hablar. La escritura toma un aspecto irregular,
es pequeña (micrográfica) e ilegible e interfiere de forma
importante con la comunicación escrita y el desempeño laboral. La
terapia con fonoaudiología ayuda a los pacientes a reducir algunos
de estos problemas.
Depresión: Este es un problema
común y puede manifestarse en etapas tempranas de la enfermedad,
incluso antes de que aparezcan otros síntomas. La depresión puede
ser leve o severa y debe recibir oportuno tratamiento farmacológico
específico ya que el estado anímico del paciente interfiere con la
respuesta al tratamiento. Los pacientes con Parkinson con frecuencia
se sienten temerosos e inseguros al enfrentar ciertas situaciones
cotidianas; esto puede llevarlos a aislarse de su familia o amigos.
Problemas urinarios y estreñimiento: En algunos
pacientes pueden ocurrir dificultades en el control vesical por
retención o incontinencia urinaria o estreñimiento debido al
funcionamiento inapropiado del sistema nervioso autónomo. A lo
anterior se suma la inactividad, el consumo de una dieta con baja
ingesta de líquidos y de fibra y, en algunos casos, es un efecto
secundario de los medicamentos recetados. Como el Parkinson afecta
habitualmente a personas de edad siempre se debe descartar la
presencia de enfermedad de la próstata.
Problemas en el
dormir: Pueden quejarse de un sueño muy superficial con
dificultad para permanecer dormido durante toda la noche, también de
pesadillas o de sueños con contenido terrorífico. El déficit de
sueño produce somnolencia durante el día. La causa de los trastornos
del sueño puede estar directamente relacionada con la naturaleza de
la enfermedad o con los medicamentos para tratarla, con la rigidez
motora que limita los movimientos al dormir o con síntomas
depresivos.
Demencia: La demencia no es común en los
pacientes con enfermedad de Parkinson; tan sólo un pequeño
porcentaje de ellos presenta algunos cambios cognoscitivos
característicos. Sin embargo, siempre debe descartarse la presencia
de otra enfermedad concomitante como causal de ese deterioro. Los
pacientes deprimidos a menudo se quejan de pérdida de memoria y los
notan muy lentificados en el pensamiento, lo cual mejora al darse
tratamiento para la depresión.
| ¿Cómo se
diagnostica la enfermedad de
Parkinson? |
El diagnóstico de la
enfermedad es clínico ya que no existen pruebas de laboratorio para
hacerlo. Por esta razón, detectar la enfermedad de Parkinson en sus
etapas iniciales puede ser difícil por lo inespecífico de los
síntomas. La observación o seguimiento clínico del paciente por un
período puede ser necesario hasta que los síntomas y signos sean más
evidentes o reveladores o se llegue a otro diagnóstico. Sin embargo,
se podría realizar una prueba terapéutica que ayude a aclarar el
caso o realizar estudios de laboratorio, como la tomografía o la
resonancia cerebral, si se tiene la sospecha y se quiere descartar
otra enfermedad.
| ¿CÓMO SE TRATA LA
ENFERMEDAD? |
Hasta el momento no
existe tratamiento curativo para la enfermedad de Parkinson. Los
síntomas pueden controlarse con medicamentos en la mayoría de los
casos y en algunos pacientes seleccionados se puede indicar el
tratamiento quirúrgico. El tratamiento farmacológico debe
individualizarse en cada paciente, es continuo y se hace teniendo en
cuenta el estado clínico y el tiempo de evolución de la enfermedad.
Las dosis y las combinaciones posibles deben buscar la mejor
respuesta clínica con la menor cantidad de interacciones
farmacológicas y de efectos secundarios. Los medicamentos usados
en el tratamiento únicamente deben utilizarse bajo estricta
supervisión médica; los principales son:
Levodopa
Es el medicamento más utilizado para el tratamiento de la
enfermedad de Parkinson. La Levodopa es precursora de la dopamina y
corrige el déficit de esta sustancia en el cerebro. Mejora
principalmente la rigidez y la bradicinesia y en menor grado el
temblor y las alteraciones posturales. No todos los pacientes la
necesitan al comienzo de la enfermedad pero cuando se indica se
recomienda iniciar con dosis bajas repartidas durante el día.. La
respuesta es muy individual pero cada dosis se acompaña de una
importante atenuación de los síntomas, aunque con el tiempo el
medicamento pierde efectividad o dura menos tiempo, lo cual obliga a
modificar los horarios acercándolos o aumentando la dosis. También
pueden aparecer las denominadas fases ON-OFF, que son variaciones
del estado del paciente durante el día. La fase ON es cuando no
tiene síntomas y la fase OFF cuando éstos reaparecen. Aunque la
Levodopa es un medicamento muy importante para reducir las
discapacidad motora que produce la enfermedad, su uso crónico puede
producir reacciones adversas bastante molestas y de difícil manejo.
Además es importante recordar que no cura ni detiene la progresión
de la enfermedad, ni recupera las neuronas perdidas. Los efectos
secundarios más comunes son náusea, vómito, disminución de la
presión arterial y movimientos involuntarios o discinesias, que son
sacudidas o movimientos bruscos de la cabeza o extremidades.
Selegilina Este medicamento se usa con frecuencia
en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson. Puede indicarse
como terapia inicial retrasando el inicio del tratamiento con
Levodopa. Cuando se combina con esta, la respuesta a este
medicamento es mayor y más prolongado, disminuyendo las
fluctuaciones en su efecto y las reacciones secundarias como las
discinesias. Los efectos secundarios más frecuentes son náusea,
hipotensión ortostática e insomnio (cuando se toma muy tarde en el
día). Es posible que este medicamento tenga algún efecto protector
sobre las neuronas productoras de dopamina.
Agonistas
dopaminérgicos Estos medicamentos son una buena opción
terapéutica, pueden usarse como terapia única con o sin Levodopa al
inicio de la enfermedad sobre todo en pacientes jóvenes. Son
generalmente menos eficaces que la Levodopa en controlar la rigidez
y la bradicinesia pero combinados con ella prolonga el efecto de
ésta y disminuye las fluctuaciones diarias en su respuesta. Los
efectos secundarios más frecuentes son disminución de la tensión
arterial, náuseas, vómitos, estreñimiento, y alucinaciones. Actúan
imitando el papel de la dopamina en el cerebro haciendo que las
neuronas reaccionen como lo harían a la dopamina.
Agentes
anticolinérgicos Estos medicamentos son efectivos para el
tratamiento del temblor, pueden usarse en cualquier etapa de la
enfermedad y con frecuencia, en combinación con los otros
medicamentos del Parkinson. Los efectos secundarios más frecuentes
son sequedad de la boca, estreñimiento, retención de la orina,
alucinaciones, pérdida de memoria, visión borrosa, cambios en la
actividad mental y confusión. Debe tenerse precaución en los
pacientes con enfermedad de la próstata.
Amantadina
Puede usarse como terapia única o en combinación con Levodopa u
otros medicamentos en las fases tempranas o tardías de la
enfermedad. Es efectivo tanto para el temblor, la rigidez como para
la bradicinesia. Los efectos secundarios más frecuentes son edema en
miembros inferiores, confusión, visión borrosa y depresión.
Inhibidores de la enzima COMT (catechol-o-metil transferasa)
Este fármaco debe administrarse siempre con Levodopa porque
mejora la eficacia de ésta al mantener más tiempo su disponibilidad
en el cerebro y, por otro lado, disminuye sus efectos indeseables.
Además incrementa los períodos ON y disminuye las fases OFF,
mejorando el estado funcional de los pacientes. Además, permite
reducir la cantidad y el número de dosis de Levodopa diarios.
El tratamiento
quirúrgico sólo está indicado en casos seleccionados y busca mejorar
los síntomas como el temblor, la rigidez o las disquinesias que por
su severidad son muy discapacitantes y no han mejorado con las
diferentes estrategias de manejo médico. El tálamo y el globo
pallidus son núcleos cerebrales relacionados con la enfermedad y por
eso al producir una lesión selectiva en ellos pueden mejorarse los
síntomas. Las alternativas para temblor son hacer talamotomía
mediante cirugía estereotáxica (en el cerebro con el paciente
consciente) o por estimulación cerebral profunda implantando un
dispositivo o “marcapaso” al tálamo. La palidotomía se indica
para las disquinesias inducidas por Levodopa y en menor grado para
la bradicinesia, la rigidez o el temblor mediante cualquiera de las
dos técnicas anotadas. La estimulación cerebral profunda del
núcleo subtalámico ha demostrado ser útil en bradicinesia, rigidez y
temblor. Además reduce los períodos diarios de freno o congelamiento
y disminuye la cantidad necesaria de Levodopa. Los pacientes con
Parkinson de menor edad tienen mejor respuesta y menos
complicaciones con el tratamiento quirúrgico que las personas
mayores. El paciente candidato y/o sometido a cirugía debe recibir
un manejo multidisciplinario principalmente entre el neurólogo
clínico de cabecera, el neurocirujano experto en movimientos
anormales, quien es el que realiza la cirugía, y el grupo de
rehabilitación.
| ASPECTOS
PRÁCTICOS DEL TRATAMIENTO |
-El
paciente con Parkinson debe recibir atención en todos los aspectos
médicos, psicológicos y emocionales que intervienen en la
enfermedad. Si él y su familia comprenden las características y la
evolución de la misma, se garantiza una buena adherencia al
tratamiento con una expectativa real de la respuesta a través del
tiempo. - Es importante recordar que los medicamentos no
resuelven todos los problemas de la enfermedad. - El paciente
tiene que respetar tanto la dosis como los horarios indicados para
la toma de los medicamentos así como observar detalladamente los
efectos benéficos o desagradables que éstos le causen e informar al
médico tratante. - En la medida de lo posible debe adecuarse el
sitio de vivienda a las limitaciones de movilidad y coordinación que
se presentan; hay que detectar los sitios de mayor riesgo como son
las escaleras, el baño y superficies con tapetes o desniveles para
disminuir el riesgo de accidentes. - Los pacientes con Parkinson
deben mantenerse tan activos como sea posible sin ponerse en riesgo
al sobreestimar sus capacidades físicas. Además, tomar el tiempo
necesario para realizar las actividades cotidianas y evitar que sus
familiares le ayuden innecesariamente pero que acepte su ayuda
cuando a conciencia crea necesitarla. - Practicar algún
ejercicio con regularidad y evitar el reposo excesivo es la mejor
forma de mantener una buena movilidad, mejorar el equilibrio,
fortalecer los músculos y de dar bienestar emocional al paciente.
- Cuando se presenta dificultad para iniciar la marcha se
recomienda apoyar primero el talón del pie y balancearse, con lo
cual se vencerá rápidamente el bloqueo. - Si la persona está
laboralmente activa se recomienda continuar con el trabajo, excepto
si existen riesgos de accidentarse por el tipo de oficio que se
desempeñe. Es necesario acomodar los horarios y destinar mayor
tiempo para realizar las actividades y desplazamientos. Organice las
actividades de cada día dejando tiempo suficiente para realizar los
ejercicios y el tratamiento indicado. - El temblor puede ser muy
incapacitante sobre todo si compromete el lado dominante del cuerpo.
Hay ciertas estrategias que disminuyen su intensidad y les permite
realizar más fácilmente sus actividades, como por ejemplo apretar el
codo de la extremidad afectada contra el costado para estabilizar la
parte superior del brazo, hacer los movimientos con la mano lo más
rápidamente posible y engrosar con espuma los mangos de útiles como
los bolígrafos o los cubiertos para sujetarlos más fácil. - Los
pacientes que presenten cambios afectivos como depresión y/o
ansiedad requieren ser evaluados por psiquiatría para recibir
tratamiento oportuno. Aquellos que muestren cambios cognoscitivos
pueden requerir una evaluación por Neuropsicología para determinar
si hay signos de demencia y si están o no asociados al Parkinson.
- Los problemas de comunicación verbal que aumentan con la
evolución de la enfermedad llegan a representar una limitación a
veces severa, que justifica la intervención de fonoaudiología y
mucha paciencia y colaboración de su familia. - Es estreñimiento
es un síntoma frecuente y para evitarlo se recomienda mantener una
actividad física regular, tomar abundante agua, aumentar el consumo
de frutas (ciruelas, pitahaya), verduras, salvado y cereales que
proporcionen abundante fibra. En ocasiones puede indicarse el uso de
algunos laxantes naturales.
| VERDADES SOBRE LA
ENFERMEDAD DE PARKINSON |
- No es una
enfermedad rara. - No es contagiosa. - No es hereditaria.
- No siempre conduce a una invalidez absoluta. - No todas
las personas que tiemblan tiene Parkinson ni todas las personas con
Parkinson tiemblan. - No siempre se acompaña de demencia. -
Sí hay esperanzas de estar mejor bajo tratamiento especializado.
Jorge Luis Orozco Vélez MD Neurólogo Clínico
Unidad de Neurociencias Fundación Clínica Valle del Lili
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Comité
Editorial:
- Dr Martin Wartenberg
- Dr Adolfo Congote
- Sra Mería Teresa Sellarés
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- Dr Hernán G. Rincón
- Dr Jaime Orrego
- Dr Paulo José Llinás
|
- Dr Jairo Sánchez
- Dra. Yuri Takeuchi
- Dr Carlos Alberto Cañas
|
- Enfermera Gloria C. Jiménez
- Sra. Alda Mera
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"Esta publicación
pretende mejorar su información en temas de salud. Las
inquietudes que se relacionen con su salud personal,
deben ser consultadas y resueltas por su médico"
Dirección: Carta de la
Salud - Fundación Clínica Valle de Lili.- Cra. 98 #
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Cali | |
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