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EDITORIAL
El diagnóstico de cáncer en un niño es una experiencia espantosa y desconcertante tanto para él como para sus padres. La leucemia y las otras formas de cáncer infantil son enfermedades poco frecuentes, con características muy diferentes al cáncer en los adultos, que provocan una gran consternación en la familia y el entorno.
Sin embargo, con los grandes y recientes avances en los tratamientos, muchos niños con este tipo de enfermedades (80%) llegan a la edad adulta y un buen número de ellos se curan.
Los niños y adolescentes con cáncer deben ser referidos a centros médicos que cuenten con un grupo interdisciplinario con amplia experiencia en el tratamiento de los cánceres. Dicho personal debe contar con la pericia del médico de cabecera, sub-especialistas en cirugía pediátrica, radio-oncólogos, hematólogos pediatras, especialistas en rehabilitación y en enfermería pediátrica, trabajadores sociales y otros. Esto asegura que los pacientes reciban el tratamiento, apoyo terapéutico y rehabilitación para una mejor calidad de vida y supervivencia óptima.
Con esta información sobre el cáncer en los niños se busca ilustrar y aclarar diferentes tópicos característicos de este grupo de enfermedades.
Jaime Orrego Gaviria. MD.
Pediatra
El cáncer no es una única enfermedad; existen numerosas formas de cáncer dependiendo del tejido donde se originen las células malignas: en la piel, en el pulmón, etc.
Las formas de cáncer más frecuentes en los niños, en orden de importancia, son: la leucemia (cáncer en la sangre),los tumores del sistema nervioso central (cerebro), los linfomas (ganglios), el tumor de Wilms (riñón), el retinoblastoma (ojo),los tumores de hueso y de partes blandas.
La lista es muy diferente a la de los adultos, cuyos órganos más afectados son: el pulmón, el seno, el cuello uterino, el estómago, el colon, etc. Además, hay algunos tipos de cáncer que sólo se presentan en niños como el retinoblastoma (en los ojos) y el tumor de Wilms (en los riñones).
La enfermedad se produce cuando un grupo de células se comporta anormalmente y empieza a reproducirse en forma autónoma, remplazando las células normales del organismo. En el caso de la leucemia, la enfermedad se origina en la médula ósea, sitio donde se fabrican las células de la sangre.
El cáncer en niños es una enfermedad poco frecuente. Su prevalencia en niños es igual en todo el mundo, excepto en algunas regiones de África, donde es más común.
En Cali, la frecuencia es de 13 casos nuevos al año por cada 100.000 personas menores de 15 años, de los cuales alrededor de cinco son leucemias (40%) y casi todas de tipo Linfoide Aguda (LLA). En los diversos centros especializados de la ciudad se manejan alrededor de 110 casos nuevos cada año.
No es cierto que haya una gran cantidad de niños con este problema, ni que esté aumentando la frecuencia. Sólo que en los centros especializados se concentran estos casos, creando una falsa impresión de ser numerosos.
| ¿POR QUÉ SE PRESENTA EL CÁNCER EN LOS NIÑOS? |
Hablaremos de la Leucemia Linfoide Aguda (LLA) porque es el cáncer más común entre los niños, representando el 23% de los diagnósticos de cáncer en menores de 15 años.
Normalmente, en la médula ósea se producen los glóbulos rojos (encargados del transporte de oxígeno), glóbulos blancos o leucocitos (defensas) y plaquetas (importantes en la coagulación).
En la LLA empiezan a proliferar células de defensa anormales (linfoblastos) y cuando su número ha aumentado exageradamente, reemplazan a los linfocitos normales en todos los órganos y tejidos del cuerpo. Las manifestaciones clínicas más comunes son anemia, fiebre, infecciones y hemorragias.
Hay otras formas de leucemia como la mieloide aguda (LMA), pero son muy poco frecuentes. No se conoce con claridad la causa de las leucemias.
En los otros casos de cáncer proliferan células específicas, es decir del cerebro, de los ganglios, etc.
| ¿CÓMO SE REALIZA EL DIAGNÓSTICO? |
Signos y síntomas: Inicialmente es muy difícil realizar un diagnóstico claro de la enfermedad (la leucemia), porque los síntomas pueden ser muy inespecíficos: fiebre, malestar, pérdida del apetito y decaimiento, los cuales son muy comunes en muchas enfermedades en los niños. Los dolores en los huesos y articulaciones son muy importantes, sobre todo si son fuertes e incrementan en intensidad. Puede haber crecimiento de los ganglios, del hígado y/o del bazo. Cuando aparecen los cambios en la sangre la enfermedad está generalmente avanzada.
En los otros casos de cáncer en los niños puede encontrarse dolor de cabeza, vómito, manchas o desviación en los ojos, crecimientos de ganglios o masas (tumores) que aparecen en varias partes del cuerpo, puede observarse aumento progresivo del tamaño del abdomen.
Exámenes de laboratorio: Entre los análisis del laboratorio el más importante es el hemograma o cuadro hemático, donde se puede encontrar anemia (disminución de la hemoglobina), disminución o aumento en el número de los glóbulos blancos y pueden encontrarse las plaquetas disminuidas. Los glóbulos blancos anormales (blastos) confirman el diagnóstico.
Esta fotografía muestra las células linfáticas (linfoblastos) teñidas de oscuro que se observan en la leucemia linfocítica aguda, el tipo más común de leucemia infantil.
Con el fin de clasificar la leucemia se debe realizar un examen de la médula ósea. En una aspiración de médula ósea se extrae una pequeña porción de la misma. El procedimiento es molesto, pero tanto los niños como los adultos lo pueden tolerar bastante bien. La médula ósea se puede examinar para determinar la causa de la anemia, la presencia de leucemia u otro cáncer
Todos los demás tipos de cáncer requieren exámenes específicos como radiografías y escanografías, entre otros, para aclarar extensión y compromiso de otros órganos.
Todo niño a quien se diagnostique cáncer se debe hospitalizar por varias razones: para realizar exámenes especiales como biopsias, para realizar transfusiones de sangre o de sus derivados si las requiere y para iniciar el tratamiento basado generalmente en quimioterapia.
El tratamiento con quimioterapia consiste en la aplicación periódica endovenosa de drogas especiales que destruyen las células malignas. Existe un esquema o protocolo para cada enfermedad y según su clasificación, el más prolongado es el de las LLA. Es evidente que es un tratamiento fuerte para lograr el objetivo final que es la curación del niño. La familia debe comprender que hay efectos secundarios a veces desagradables pero generalmente transitorios. Actualmente hay muchas alternativas para disminuir estos efectos.
En algunos casos hay que adicionar radioterapia al manejo. Este tratamiento consiste en la aplicación de irradiación, con dosis específicas en el área del tumor, con el fin de destruir las células cancerosas.
| RESULTADOS DEL TRATAMIENTO |
En todos los casos de cáncer de niño, ha habido un gran avance en los tratamientos, con resultados favorables en la mayoría de ellos, incluyendo la LLA. El pronóstico se define con la extensión de la enfermedad al momento del diagnóstico. Esto significa que entre más rápido se conozca el caso, más limitada estará la enfermedad y habrá más posibilidades de un tratamiento más exitoso.
Probablemente, el resultado es mejor para los niños que para los adultos, con una remisión completa de aproximadamente el 95% y un promedio de curación del 50 al 60%. Sin tratamiento, la expectativa de vida es corta.
En los niños no hay estrategias de prevención y detección temprana tal como en los adultos (por ejemplo la citología vaginal en cáncer de cuello uterino).
Se pueden establecer algunas recomendaciones de carácter general y algunos signos y síntomas para tener en cuenta:
1. Durante el control de crecimiento y desarrollo realizado por el pediatra, en ocasiones se detecta la enfermedad en un examen de rutina.
2. Palidez generalizada.
3. Tendencia a sangrar (morados en el cuerpo, hematomas o hemorragias, sobretodo en áreas distintas a piernas).
4. Decaimiento prolongado.
5. Infecciones frecuentes.
6. Fiebre prolongada sin explicación.
7. Crecimiento exagerado de ganglios.
8. Aumento sostenido del tamaño del abdomen.
9. Dolores óseos frecuentes y en aumento.
10. Dolor de cabeza y vómito persistentes.
11. En niños pequeños manchas en los ojos y estrabismo (desviación de un ojo) de inicio súbito.
12. Presencia de masas o tumores en cualquier parte del cuerpo.
Después de realizado el diagnóstico y luego de iniciado el tratamiento con quimioterapia, los niños pueden asistir al colegio (tan pronto pase la fase inicial del tratamiento o fase de inducción que es la más fuerte) y pueden reiniciar y mantener sus actividades lo más parecido a las que llevaba antes de la aparición de la enfermedad. Los docentes de los colegios y las escuelas juegan un papel muy importante en el manejo de la parte emocional del niño.
Controles y consultas: la asistencia a los controles depende de lo que establezca el médico tratante. También será necesario realizar exámenes, especialmente hemogramas, previos a la aplicación de la quimioterapia o cuando aparezcan síntomas como fiebre o sangrado.
Alimentación: durante el tratamiento puede haber inapetencia y cambios en el gusto. La alimentación debe ser saludable, evitando alimentos crudos o a medio cocinar, especialmente frutas, vegetales, carnes incluyendo pescado y productos de mar. Se debe preferir leche y sus derivados, pasteurizada y debidamente refrigerada y no consumir ningún alimento después de 12 horas de preparado para evitar infecciones.
Antes y después de la quimioterapia se debe recibir algo ligero (porque frecuentemente pueden aparecer náuseas y vómito) y se debe estar bien hidratado tomando abundantes líquidos.
Vacunación: durante el tratamiento con quimioterapia debe evitarse la aplicación de vacunas con virus vivos atenuados (triple viral, polio oral, varicela.), así como el contacto con personas con estas enfermedades.
Todas las otras vacunas deben recibirse según el esquema y en algunos casos se necesita más refuerzos porque hay pérdida de protección durante la inmunosupresión que causa el tratamiento de la enfermedad. La vacunación contra Hepatitis B se recomienda desde el comienzo del tratamiento por el riesgo de adquirir la enfermedad con las transfusiones.
Medicamentos: el esquema propuesto debe seguirse con regularidad. Algunas veces se aplazará por disminución de los leucocitos, la hemoglobina o las plaquetas. No se debe recibir ningún otro medicamento sin consultar al especialista.
| OTRAS FORMAS DE TRATAMIENTO: EL TRANSPLANTE DE MÉDULA ÓSEA |
El Transplante de Médula Ósea (TMO) consiste en una infusión (inyección endovenosa lenta) parecida a una transfusión de sangre, mediante la cual se transplantan células sanas (germinales) que pueden provenir del mismo paciente (autólogo) o de un familiar (alógeno relacionado) o de células de cordón umbilical.
El origen de estas células se determinará según el tipo de cáncer, si hay compromiso de médula ósea y si hay parientes compatibles. El TMO no sólo se realiza para casos de cáncer sino también para enfermedades congénitas como aplasias medulares y hemoglobinopatías.
Previo al transplante se prepara al paciente con quimioterapia y/o radioterapia intensiva que ataca las células cancerosas y las células propias de la médula ósea, para que no combatan las nuevas células donadas (rechazo).
Durante 2 a 3 semanas, fase inicial llamada aplasia (falta de células de la médula ósea), el niño debe estar en aislamiento para protegerlo del riesgo de infecciones y es posible que requiera transfusiones tanto de glóbulos rojos como de plaquetas.
Durante este tiempo frecuentemente se administra un medicamento que estimula la formación de leucocitos. También se suministra un tratamiento para evitar la llamada enfermedad injerto-huésped, que ocurre cuando las células donadas atacan las células del cuerpo del receptor, especialmente las de la piel, el hígado y los intestinos.
El TMO en la leucemia se ofrece a pacientes en los cuales ha fallado la quimioterapia. Es mucho más eficaz el alógeno (de un donante) que el auto transplante.
El Transplante de Médula Ósea es un procedimiento costoso, delicado por sus complicaciones y requiere un seguimiento médico a largo plazo bastante estrecho, lo cual debe ser tenido en cuenta antes de pensar en realizarse.
En la Fundación Valle del Lili se han realizado desde 1999, 21 transplantes de médula ósea en niños.
Las preguntas más comunes que se hacen sobre el tema son:
1. ¿El cáncer en los niños es igual al de los adultos?
No. Es muy diferente; los tipos de cáncer en los niños son muy especiales, el principal es la leucemia.
2. ¿El cáncer en los niños es muy común?
No. Es una enfermedad poco frecuente, es más común en adultos.
3. ¿La leucemia es contagiosa o hereditaria?
No.
4. ¿Hay algunos alimentos o drogas que produzcan la enfermedad?
No.
5. ¿Es una enfermedad curable?
Aunque no se puede garantizar siempre, en la mayoría de los casos sí es curable.
Fabio Pereira, MD
Viviana Lotero , MD
Oscar Ramírez, MD
Servicio de Hemato-oncología Pediátrica
FCVL
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Comité
Editorial:
- Dr Martin Wartenberg
- Dr Adolfo Congote
- Sra Mería Teresa Sellarés
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- Dr Hernán G. Rincón
- Dr Jaime Orrego
- Dr Paulo José Llinás
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- Dr Jairo Sánchez
- Dra. Yuri Takeuchi
- Dr Carlos Alberto Cañas
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- Enfermera Gloria C. Jiménez
- Sra. Alda Mera
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"Esta publicación
pretende mejorar su información en temas de salud. Las
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deben ser consultadas y resueltas por su médico"
Dirección: Carta de la
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18-49 - Tel.: 331 9090 - Fax 3317499 Santiago de
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